Lunes 18 de Octubre de 2021

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ATENCIÓN KIOSQUERO

11 de mayo de 2017

LA INFLACIÓN: Un problema que acecha al ciudadano de a pie, como un lobo a su presa.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

La inflación, parece un tema irresoluto en nuestro país y de alguna manera, crónico, más allá de algunos períodos levemente tranquilos. Tarde o temprano la bestia sale de su madriguera y regresa por nuestra sangre.  Nos acecha día y noche y, no nos deja planificar la vida.

Vivimos pendientes de ella, en un clima sombrío, que genera incertidumbre, miedo, desconfianza y mucho malestar en la mayoría de la población asalariada.

En otra escala, las Pymes o puntos minoristas , como los kioscos, también sufren este flagelo, dando su batalla cotidiana como mejor puedan, para generar riqueza productiva (no especulativa), y trabajo nacional, genuino.

En tal sentido, su presencia histórica, nos lleva a plantear, si la inflación es simplemente un problema económico, de mala gestión de gobierno o nos atraviesa como sociedad desde otros lugares.

Todos los días los medios de comunicación, publican diferentes índices de inflación: El INDEC da un IPC desde el gobierno de turno, la UCA expone sus números, la CGT los suyos y un sinnúmero de consultoras prestigiosas hacen su parte..

Todos estos organismos nos dicen lo mismo, con más o menos acuerdo: La inflación está entre nosotros y, nos hace la vida muy difícil. Suben los precios y automáticamente baja el poder adquisitivo del salario, sabiendo que los mismo se actualizan por debajo del marcador.

La frase remanida de siempre: Los precios suben por el ascensor y los salarios, por la escalera.

Algunos economistas iluminados, desde su zona de confort declaman que la Argentina, para ser competitiva debe tener un dólar alto. 

Pero, si sube el dólar pierde poder de compra el sueldo del ciudadano de a pie, el que viaja todos los días en tren o en colectivo, el proveedor de la casa (hombre o mujer), el que manda a sus hijos a la escuela, etc.

Estos especialistas en la materia nos pueden hablar horas del concepto, y seguramente llegaremos a entender la problemática. Es más, los vemos todos los días en programas periodísticos con una verba impecable.

Pero ese no es el punto. La cuestión es que todos los tecnócratas aciertan con el diagnóstico, y hablan en potencial, de una supuesta cura a esta enfermedad.

A todas luces, la experiencia cotidiana nos dice todo lo contario, la vacuna nunca llega y, en el medio, sigue la gente esperando.

En conclusión, creo que la baja o eliminación del proceso inflacionario se convierte en problema político, no económico. Y es claro que los responsables de asir el toro por las astas miran para otro lado, dando argumentos insustanciales.

Nadie toma una decisión concreta, nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato. Porque, como siempre, hay intereses muy poderosos de los grupos financieros. Un sector que sin duda se ha beneficiado históricamente de esta desgracia, que afecta, con toda su furia, a las clases sociales medias y bajas:

Más inflación + más ajuste + especulación + endeudamiento = menos producción, menos trabajo, menos crecimiento.

Una ecuación, donde el país siempre terminó perdiendo y pagando la fiesta de unos pocos.

Quien no conoce su historia, tiende a repetirla.

 

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Este sitio chorrea kernerismo

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