Jueves 22 de Abril de 2021

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AMIGO COMERCIANTE

25 de enero de 2021

Las compras comunitarias o clubes de compra

Las nuevas tecnologías brindan a los minoristas la oportunidad de unirse y conseguir acercarse al equilibrio de fuerzas entre oferta y demanda.

Una forma de revolución pacífica para conseguir mejores precios que hagan más fácil lograr la rentabilidad necesaria para mantenerse en el mercado.

Es innegable que durante los últimos años, las complicaciones del mercado han desarrollado un cambio en nuestro país, los precios han aumentado de forma significativa, lo que derivo en la retracción en la compra y por consiguiente el cierre de muchisimos puntos de venta, sumado a ello LA PANDEMIA.

Hoy día, entregas en un kiosco, un billete de quinientos para abonar una compra, y casi ningún comerciante ofrece una negativa. Una acción similar a intentar pagar una gaseosa con un billete de mil. Todo esto es un síntoma muy claro de que la realidad económica no es la misma.

En este contexto, las familias argentinas deben hacer en muchos casos verdaderos malabarismos para distribuir su consumo sin perder poder adquisitivo.

Esto genera un cambio en la mentalidad del punto de venta, donde todos comienzan a pensar, como rentabilizo mi negocio y salgo de las complicaciones que se suceden: alquiler, luz, impuestos y por sobre todo ello las compras a los proveedores.

Oferta concentrada, demanda fragmentada. El sistema de mercado, modelo de funcionamiento que hemos escogido para nuestro país, parte de la premisa de que la interacción libre de oferta y demanda configura el precio de los bienes y servicios. Para que el precio fluya libremente, las fuerzas de la oferta y la demanda deben estar (aproximadamente) equilibradas. Sin embargo, una gran parte de los productos y servicios de nuestro país se venden en mercados oligopolísticos (en los que existe un número reducido de empresas ofertantes). Los cinco primeros líderes de prácticamente cualquier producto concentran sistemáticamente más de un 70% del mercado. Si bien se han liberalizado sectores como el de las telecomunicaciones, la energía o los medios de comunicación, la concentración de la oferta sigue siendo evidente.

En cambio, el punto de venta permanece como un bicho aislado que busca con ahínco precios que le permitan llegar a una rentabilidad sin demasiados sufrimientos. De acuerdo, la suma de todos los actos de compra de un país (lo que se denomina demanda) es independiente de la oferta, pero lo que queremos resaltar es que la demanda se configura a partir de unidades de consumo independientes, esto es, comercios individuales no conectados entre sí.

Es aquí donde no puede hablarse de equilibrio de fuerzas. La oferta está concentrada, y la demanda, fragmentada.

La unión hace la fuerza. Hace poco, un diario recogía el caso de una familia de 11 hijos cuya ama de casa acudía a comprar al mayorista en lugar de ir al supermercado. Cada mes adquiría cifras impresionantes. Algo parecido ha sucedido en otros paises a nivel de barrio.

Acuciados por los malos precios, los comerciantes han comenzado a unir sus compras para lograr mejores precios ante los distribuidores y fabricantes. Obviamente, hay que ajustarse a las preferencias de la mayoría y decidir, entre todos, si se opta por tal o cual marca o producto. Al parecer, la iniciativa está surtiendo efecto, hasta el punto de que han comenzado a organizarse a través de Internet (grupos de Facebook) para añadir más puntos de venta a la cesta de la compra.

El fenómeno no es nuevo. Cuando se produjo la fiebre de Internet, uno de los proyectos que se preveían como más revolucionarios era el de los denominados clubes de compra. Dicen que todo empezó en Estados Unidos cuando a un comerciante no le llegaba para la compra de la variedad de productos de una fabrica que necesitaba adquirir para lograr variedad en su local y se puso de acuerdo a través de Internet con un par de dueños que querían comprar lo mismo que el y se contactaron a la fabrica solicitando un beneficio por la compra, mejor que lo que les ofrecia un distribuidor de dicha fabrica.

Los clubes de compra no han arrancado aún con fuerza en nuestro país. Cierto es que hay ya varios grupos de kiosqueros en marcha; sin embargo, todavía no gozan de una acogida muy aceptada por las fabricas que piensan que están rompiendo sus cadenas de distribución, lo cierto es que es una verdad irrefutable y como diría Serrat, nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.

El club de compra o compras comunitarias es algo diferente. No pertenece a ninguna empresa, sino que es similar a una cooperativa de compradores. Se establecen diversas categorías de productos, y se trata de anexar a las que contienen los productos que cada comprador desea. Los minoristas deben recuperar la propiedad de la demanda que parece haberse diluido en sus propias manos. Desde los comercios medianos y pequeños puede comenzarse una verdadera revolución pacífica desde la compra, dentro de las posibilidades que nos brindan las nuevas tecnologías como Internet y las telecomunicaciones. Animamos desde aquí a poner en marcha iniciativas como las que se están llevando a cabo muchos grupos de kiosqueros, almaceneros, despensas, etc. No es tan complicado. Solamente hace falta creerlo para hacerlo o que los precios sigan subiendo cada vez más.

¿Demasiado complicado?

Los motivos que hacen que las compras comunitarias o clubes de compra no acaben de arrancar en Argentina son varios: en primer lugar, no animarse a sentirse unidos y poder buscar los beneficios básico de comprar en gran escala. En segundo lugar, conseguir ponerse de acuerdo, como voluntades individuales y no pensar en el bien común. Otra opinión es que se considera poco práctico y complicado llenar el carrito de la compra en grupo. "Que si yo quiero Alfajor Jorgito, que si yo prefiero Fantoche".

Después está la dificultad geográfica. Para que un club de compra arranque debe hacerlo desde una zona geográfica determinada, en el que los diversos compradores estén cerca unos de los otros. El ulterior crecimiento permite, a posteriori, ir creando lugares de entrega por zonas, mediante socios distribuidores o repartidores convencionales. Obviamente, en el caso de una fabrica o distribuidor determinado, esta proximidad no es necesaria. Sin embargo, al ser estos últimos productos que se compran puntualmente, no son los más apropiados para animar a la adhesión y uso continuado de los puntos de venta a los clubes de compra.

Esto nos lleva, como medio especialista en kioscos, Maxikioscos, drugstores, autoservicios, minimercados, almacenes, despensas y librerías-kiosco a plantear un reto para con estos puntos de venta agrupados en Facebook: Armar una charla debate para que los responsables de llevar a cabo los clubes de compra o compras comunitarias a que expliquen sus experiencias para que otros tomen la iniciativa.

 

 

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